Las cosas de Iván Federico

Átomo perdido en la llanura, que me nombró el poeta, nací sin querer y moriré sin poder evitarlo.
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суббота, 4 декабря 2010 г.

monfleuve, monfauve



Emisaria del sol.
Sombra blanca.
Domadora de leones
sobre los que cabalgas
sobre y bajo la nieve
como rutina.

Hay palabras.
Palabras que decir.
Que usar en tu contra.
A tu favor.
Palabras
que no se inventaron
el día que se inventaron
las palabras.

Mi río, mi fiera,
mi cuenco tibetano
de sonido único
en el mundo.

Afinado en mi.

среда, 17 ноября 2010 г.

Otoño en mí.

No puedo comprender que, aun, este otoño
no esté todo plagado de hojas caídas.

Hojas en el campo,
hojas en el bosque,
hojas en los libros...
Pero en el centro nada.
Los árboles están desotoñados.
Cuando caminas oyes el seco plof de tus zapatos
y no el crujir de las primeras hojas que cayeron,
ya secas para el festival de las pisadas.

Por otra parte no nos engañemos.
Este otoño se nota un grave descenso
de los acordeones roncos,
y los violines constipados
que caracterizan, viejos, grises,
las calles de Granada en los otoños.
El frío, diréis, el frío...
La policia de la nostalgia, diré yo.
Pues ya dice de viejo el refranero
"acordeón que no suene y pisada que no cruja
seguro es cosa de bruja"

Pero este otoño tiene un regalo especial, hay que decirlo,
que los otros otoños reservaron para gente feliz, gente dichosa,
y son domingo tras domingo los domingos de este otoño el regalo.

Primer domingo sin hojas:
tus ojos frente a frente con los míos,
y nuestras bocas y nuestros oídos
en un círculo místico encerrados.

Segundo domingo sin acordeones:
waltz en Valparaiso, fauno y río
danzando y levitando y tiritando,
y más tarde, (domingo), los titanics
hundiéndose en la cueva del león,
Leonardo resistiéndo sólo a uno,
sólo a un tipo de muerte y no de frío.

Tercer domingo y ya si, este con todo:
acordeón, violines, paz, incienso,
árbol de otoño, huevo, papas fritas,
chimenea de cuerpos como leña,
brazos, franela, bocas, besos, llanto,
noche que tu te pierdes y te encuentro
sin importarme mucho castigarte
en una esquina ardiente de tu cama.

Amanece miércoles de tarea y disolución de ideas.
Velocidad devora otoños con sus dientes de invierno acelerado.
Jueves vendrá también con cuentagotas marcando un tempo frío
de hora en hora, como la gota fría de la llovizna que se instala en la nuca.
Viernes donde la poesía la roba Cádiz y no me invita ni a un mordisco, bueno...
Sábado de nomuertos. Compromisos absurdos del poeta que te escribe.
Que quiere que el domingo llegue pronto,
y traiga hojas caídas
y crujidos.





























y todo eso.
Ya sabes lo que digo en mis silencios.

Descripción del viaje.

Montada en un león que ruge sobre el rocío,
Turner va pintando los caminos que recorres
cada mañana y como en cada ensueño.

Ocurre que también alguien te sueña
y el sueño se parece al lugar que va a veces
desde sus fantasías. Un paisaje
asediado por montes, higos chumbos,
flores sin nombre, mesa, silla y lunas,
en donde se rodea de ti,
se cubre de ti,
se viste de ti,
donde te bebe a ti,
te come a ti,
te siente a ti
sobre las otras cosas que lo asedian,
que bajo un cielo Turner, montada en tu leoncito
no sabes,
no entiendes,
o no quieres 
o puedes comprender que así esto ocurra,
quizá porque no tienes tiempo para esto,
quizás porque no debes,
quizá por paz, por miedo.
Quizá,
quizás,
quizá.

Agarrada a la melena circular del leon
por ti el paisaje muta, todo tuyo,
y bajo tu magnífico espectáculo.
no necesitas aditivo alguno.

четверг, 11 ноября 2010 г.

Retales de "El fauno Juan Amapola"

“... en otro sueño Juan Amapola descubrió un jardín secreto,
en él las flores más bellas crecían entre otras flores ya muertas,
el agua corría por un manantial que parecía haber estado seco
durante muchos años, algunas criaturas del bosque moribundas
se arrastraban entre las crisálidas que darían lugar a unas nuevas.
Este jardín secreto era como el bosque. Exactamente igual que
el bosque en el que él vivía, pero a pequeña escala. Las palmeras
se reflejaban en el agua como un espejo, todo hablaba, pero a
diferencia del bosque que Juan habitaba, todo prefería estar
en continuo y perpetuo silencio. Las hojas de los árboles, era
otoño, caían en silencio. Las flores y las criaturas morían en
silencio, ni siquiera las que nacían, nacimientos en el bosque
a los que se les atribuye una fiesta espantosa, nacían en silencio.
Sabían que cualquier ruido desvelaría el secreto del jardín.
Así que Juan adoptó su postura más cómoda, sentado junto
al agua del manantial (que le recordaba a su río) y sacando
su flauta la puso en sus labios sin emitir ningún sonido.

De pronto fue la danza del silencio, las piedras volaban en
forma de waltz, las hojas del árbol bailaban con estas, los
espíritus de las criaturas moribundas se alzaban de colores
sobre sus cuerpos, que desaparecían sin dejar rastro, y todo,
el agua del manantial, el reflejo en el agua, las palmeras,
las flores, todo lo que habitaba el jardín secreto, comenzó
a danzar en torno a Juan Amapola y su canción silenciosa.
Juan comprendió entonces que estaba en un sueño que
existió de siempre en lo profundo de su alma de fauno,
y que esta danza silenciosa que tanta paz le propiciaba
era la misma que se bailaba en su alma desde que nació...”

Palabras para Mzejb. Puerto del poeta.

He llegado aquí.
No como quien no quiere la cosa.
Si no porque quería llegar desde que oí
hablar del puerto de Mzejb por vez primera.

Aquí se encuentra todo
lo que siempre he soñado.
Y no hace falta faro para guiar
el barco del poeta, ni aquí hacen falta amarras,
el barco se ata sólo al puerto agradecido.
Así es Mzejb.

Veintinueve giros de peonza
costaron decidirse. Ya ha parado
el giro radical, que arrasa el alma, la paz
es ahora el puerto donde despierto a diario.
Aquí no hay guerra.

Mzejb amanece temprano
porque del puerto de Mzejb
depende en cierto modo el movimiento
de translación y rotación de la tierra.
Yo amanezco con Mjeb, porque es de agradecer
esta amabilidad y este cariño con que me tratan
desde que llegué aquí. Amanezo y le digo “buenos días”.
Y responde “no, a ti, a ti, poeta, buenos días a ti, se bienvenido”.

Amanezco y me aseo,
me arreglo dentro y fuera,
escribo algún poema para el puerto de Mzejb,
soluciono mis cosas, voy buscando mi suerte. Nunca
jamás me vi tan grande y desbocado. También en Mzejb
un río desemboca. Se llama “el río que viene del bosque del fauno”.

Así es Ivan en Mzejb;
feliz como un cachorro
entre cachorros.

Ángel González

Eso era amor


Le comenté: 
-Me entusiasman tus ojos. 
Y ella dijo: 
-¿Te gustan solos o con rimel? 
-Grandes, respondí sin dudar. 
Y también sin dudar 
me los dejó en un plato y se fue a tientas. 



Más poemas de Ángel: http://amediavoz.com/gonzalez.htm

.

Está en venta el jardín de los cerezos
L. M. Panero


Pero no el jardín secreto. No el jardín secreto del fauno.
No está en venta el corazón de Juan Amapola.
Ya tiene dueño, y fluye apacible.

PD: Con el resto de su cuerpo
pueden hacer lo que quieran.

среда, 10 ноября 2010 г.

Para quien me quiere, para quien no me quiere.

"...y aunque sientas que se mueve soy tan sólo lo que miras,
y si tengo que elegir elijo lo que crece y me da vida..."
Pedro Guerra


No me pondré de rodillas de nuevo
más que para beber toda tu sed.

No caeré en la oscuridad
en la que no se halle tu cuerpo desnudo.

No despertaré a las iguanas de Lorca
porque pienso soñarte en todas las posturas.

No vendrán súcubos a dejarme vacío,
porque te he encontrado, Lilith, mujer primera.
Asmodeo me perdone.

Mi fiera, no te negaré tres veces,
en contra,
seré piedra sobre la que edificar tu cuerpo.
Mito tangible,
torre más alta que no caerá.







вторник, 9 ноября 2010 г.

Me gusta, pero me toca a mi.

Me gusta
que sueñes conmigo
que duermas conmigo
que amanezcas conmigo.

Ahora me toca a mi
soñar contigo,
dormir contigo,
amanecer contigo.

Siete. (Despatafisicación de una rayuela). Capítulo V

     Uno
     Dos
Tres Cuatro
    Cinco
 Seis Siete

Del diez venimos.
Llovía en el ocho.
En el siete hay un río
que se lleva la piedra.
En el siete me paro.

El siete suena a waltz
a domingo y a beso.
El siete huele a Fauno.
El siete te respira,
jazmín mío, mon fauve.
Bicho de luz.

Siete... Ya soy de tus entrañas
pero debo borrarte para llegar al seis.
Rayuela desdibujándose para acabar el juego.

Para empezar la vida.
Para romper un mito.
Para que nazca otro.

понедельник, 8 ноября 2010 г.

Cosas del fauno.














http://www.fotolog.com/ivanfsmalevoski

Juro nunca dejar de hablar de amor.

Prometí no hablar de amor si no me pagaban.
Pero ya sabe el que me conoce que si quiere obtener algo de mi
no puede conformarse con una promesa, pues soy hombre fiel solo al juramento.

La promesa en mi es un valor en decadencia.

Hay otros temas. Lo se.

La luna sobre los ríos.
Las rejas de los balcones.
Las latas de coca cola.
El número pi.
Los faunos y las piedras.
Un juicio oral con vistas.
Perros, gatos.
Mandarinas, guayabas que huelen a habitación peruana.
Politiqueo.
Terremoto en haití.
La sonrisa de los niños.
El wc de Duchamp.
Señores con bombín.
La crisis.
La crisis del arte.
La amistad.
El minuto 9 36 del primer movimiento del tercer concierto para piano de rachmaninoff.
El aseo exterior.
El aseo interior.
Trivial pursuit.
Crepes.
Lluvia.
Atún.

Muchos temas hay para escribir.
Pero tú estás implícita en mi
y vives irremediablemente
en la punta de mis dedos nerviosos.

Por cosas como estas
merece la pena ser poeta.

воскресенье, 7 ноября 2010 г.

Retales de "El fauno Juan Amapola"

"...la cumbre lo miraba indiferente. Juan hacía todo por llamar su atención. Se posaba sobre sus dos patas y gritaba a la nieve, enseñaba a unos pajarillos y unas piedras a cantar "ven, montaña, ven", las piedras desentonaban realmente, pero su voz traspasaba los límites del bosque y, la montaña, quieta, callaba. La nieve brillaba con los primeros rayos del sol y el río, que andaba despertándose, fluía tranquilamente bosque abajo, Juan no sabía qué hacer para que la nieve lo invitara a subir. Escribió en la rama de un árbol caído una carta "Señora montaña, he intentado comunicarme con usted por otras vías, pero ha sido imposible. Quería decirle que desde niño me apasionó su cumbre nevada cuando llega ésta época del año, y que el bosque se está quedando pequeño en este lado de la ladera. No quisiera importunarle más, pero tenga a bien acogerme en su cumbre, no como un visitante, si no como un amigo" y se la dió a un zorrillo de cola blanca, al que no le hacía mucha gracia la idea de subir a la montaña, pero quien previamente había recibido un salvoconducto para caminar entre los olmos los días de luna llena, con la única condición de no morder sus raices y no mirar con deseo a sus criaturas escogidas (faunos, buhos, moscas...), y para un zorro de cola blanca el ver a la luna entre los olmos es un privilegio, así que allá fue, a llevarle una rama del fauno  a la montaña. Juan siguió buscando maneras de caer bien, danzó "ven, montaña, ven" aprendió el lenguaje del viento y silbó hacia arriba "señora montaña, qué bella está usted hoy", y se echó a descansar junto al río, esperando respuesta..."

суббота, 6 ноября 2010 г.

Poema quince.

Me gusta cuando encriptas
porque estás como hablando
de ti, de mi, de esto,
y nadie te comprende.
Porque estás ocultando
los secretos más íntimos
y parece que nadie
pudiera descifrarlos.
Y parece que sólo
tu y yo somos el texto.
Que no hay más que un mensaje
escondido entre el resto.

Me gusta cuando encríptas...
porque estás encriptando.
Porque ocultas el ave
que vuela por mi río,
y el olor a jazmín.
Porque ocultas tus sueños.
Porque por mí eres fauno,
Narciso infiel a espejos
y yo por ti soy bosque,
lluvia, la ninfa Eco.

Cuando llegase el día
que nos desencriptemos
me gustarás, seguro,
por algún nuevo juego...

четверг, 4 ноября 2010 г.

INVOCACIÓN DEL MILAGRO DE LA LLUVIA

Invoco a los fantasmas de los perros y los gatos
-mi madre me prestó este verso para el poema-
que caigan como a cántaros o a trombas en la tierra,
así tu paragüitas,
y así tu y yo
debajo.

Danzad, benditos, danzad, en habitaciones cerradas
con paraguas abiertos, buscad una canción de brujo
que tenga un poco de poema en paracaídas,
para caídas estoy yo, si, y para recaídas...
Si yo sólo quiero caer en ti
con sol o llueva o truene.

Tu eres como la lluvia sobre los ríos, desbordas.
Y yo debo ser como los ríos entonces.
Si lluvia y río se juntan todo es agua:
así nunca sabremos de sed o sequedades.

Invocación del milagro de la lluvia:
ea, lo dicho.

Canto de la ninfa Eco.

Ay Narciso
cómo te critican todos en la plaza mayor
-fue un buen chico-
-un poco loco -
dicen de tí las correveidileras del parnaso
-bien merecido se lo tenía -
ninguna sabe que no has muerto
todas te intuyen al fondo del lago
-vaya con la Némesis-
-sí se ha pasado dos pueblos-
y siguen despotricando
pero yo te tengo aquí Narciso infiel a ti mismo
encontraste las palabras perfectas
para enamorarte de mi
y ahora los dos hablamos callados
acariciándonos
en una cueva luminosa
y nos querremos
irremediablemente siempre

-fue tan rápido, era tan joven-
dijo otra

Clases de poesía con Benigni en "El tigre y la nieve"

http://www.youtube.com/watch?v=5xjEYJvUH3A&feature=related

вторник, 2 ноября 2010 г.

Imaginarte y punto.





Me gusta imaginarte deshaciéndote de la armadura oxidada.
Me gusta imaginarte comprendiendo los símbolos.
Me gusta imaginarte subiendo a una silla.
Me gusta imaginarte abriéndote.
Me gusta imaginarte sin más.
Me gusta.
Imaginarte.
Y punto.