Las cosas de Iván Federico

Átomo perdido en la llanura, que me nombró el poeta, nací sin querer y moriré sin poder evitarlo.

вторник, 9 ноября 2010 г.

Canción de adolescencia con coraza.

Este poema se lo dedico en general a los cantautores
y en particular a J. Álvarez (una noche perdidos entre tiendas de campaña,
                                          mi hermano, tu y yo cantando tus canciones,
                                          tu no recuerdas, pero yo si...) y a sus dos primeros discos
y a P. Guerra (yo sentando al piano tocando las notas de lazos,
                      cantando; y a tu manera de cantar Ángel González) y sus dos primeros discos.


Y a mi hermano. Poeta en silencio, necesidad apremia, por compartirnos esos años de luz.


Parece que fue ayer.
Una habitación compartida,
incienso y el ensueño.

Y es que en realidad fue ayer.
Retales de una infancia perdida
De nuestra voz sin dueño.

Conmigo y con Fernando estabais.
a la aventura en autobuses
conmigo y él en nuestra voz viajabais.
Cuanto ha llovido...

¡Y cómo la razón dilapidabais!
Locuras como obuses,
y mente y corazón tiernos dejabais.
No habrá el olvido...

Parece que fue ayer y es que fue ayer.
Mi hermano Pedro Guerra y yo Javier.

                                        

Javier Egea

POÉTICA



Vino primero frívola -yo niño con ojeras- 
y nos puso en los dedos un sueño de esperanza 
o alguna perversión: sus velos y su danza 
le ceñían las sílabas, los ritmos, las caderas. 

Mas quisimos su cuerpo sobre las escombreras 
porque también manchasen su ropa en la tardanza 
de luz y libertad: esa tierna venganza 
de llevarla por calles y lunas prisioneras. 

Luego nos visitaba con extraños abrigos, 
mas se fue desnudando, y yo le sonreía 
con la sonrisa nueva de la complicidad. 

Porque a pesar de todo nos hicimos amigos 
y me mantengo firme gracias a ti, poesía, 
pequeño pueblo en armas contra la soledad.















Más poemas de Egea
http://amediavoz.com/egea.htm

RadioKalcio ¡Gloria a Truasia!

02. Zombie
RAdio KAlcio, si, estamos
Soy un zombie de la ciudad
hay epidemias
son los zombies
de los cuerpos comemos y mejor si son frescos
los zombies de Truasia, los zombies de Truasia, son zombies que sorprenden a
ciudadanos comiendo en sus casos.
Zombies!
Grombis Fok, for far fok, de dodo, dor, kra, vol, e, fo, go
Somos The Doors, this is the end, this is the end my friend, the children
We are from the, somos de los 60s
venimos a cantarles una cancion pulenta
Porque podria ser cualquier cosa
Siempre lo mismo
Porque podria ser cualquier cosa
Bailo un tango en Truasia y me compro una de Armando y me visto de fiesta
soy un hombre del poder
es mas caro cuando salgo a la esquina y me pongo en un ataud, soy satan soy el dueño de la esquina, nadie va a pasar sobri mi jamas
hago black metal, me visto de negro y odio a mi vieja

Qué es
quien sos, eres, son, soy
lo que suena
es mejor
que lo que no suena.

De donde viene, venís, vos?
Adonde vas!
PPP
Un juego 
nada.
serio.


Os invito a viajar sobre la carcajada y la crítica.
Visiten RadioKalcio
Esto fue y será RadioKalcio
¿de acuerdo?

Siete. (Despatafisicación de una rayuela). Capítulo V

     Uno
     Dos
Tres Cuatro
    Cinco
 Seis Siete

Del diez venimos.
Llovía en el ocho.
En el siete hay un río
que se lleva la piedra.
En el siete me paro.

El siete suena a waltz
a domingo y a beso.
El siete huele a Fauno.
El siete te respira,
jazmín mío, mon fauve.
Bicho de luz.

Siete... Ya soy de tus entrañas
pero debo borrarte para llegar al seis.
Rayuela desdibujándose para acabar el juego.

Para empezar la vida.
Para romper un mito.
Para que nazca otro.

понедельник, 8 ноября 2010 г.

Cosas del fauno.














http://www.fotolog.com/ivanfsmalevoski

Juro nunca dejar de hablar de amor.

Prometí no hablar de amor si no me pagaban.
Pero ya sabe el que me conoce que si quiere obtener algo de mi
no puede conformarse con una promesa, pues soy hombre fiel solo al juramento.

La promesa en mi es un valor en decadencia.

Hay otros temas. Lo se.

La luna sobre los ríos.
Las rejas de los balcones.
Las latas de coca cola.
El número pi.
Los faunos y las piedras.
Un juicio oral con vistas.
Perros, gatos.
Mandarinas, guayabas que huelen a habitación peruana.
Politiqueo.
Terremoto en haití.
La sonrisa de los niños.
El wc de Duchamp.
Señores con bombín.
La crisis.
La crisis del arte.
La amistad.
El minuto 9 36 del primer movimiento del tercer concierto para piano de rachmaninoff.
El aseo exterior.
El aseo interior.
Trivial pursuit.
Crepes.
Lluvia.
Atún.

Muchos temas hay para escribir.
Pero tú estás implícita en mi
y vives irremediablemente
en la punta de mis dedos nerviosos.

Por cosas como estas
merece la pena ser poeta.

воскресенье, 7 ноября 2010 г.

Retales de "El fauno Juan Amapola"

"...la cumbre lo miraba indiferente. Juan hacía todo por llamar su atención. Se posaba sobre sus dos patas y gritaba a la nieve, enseñaba a unos pajarillos y unas piedras a cantar "ven, montaña, ven", las piedras desentonaban realmente, pero su voz traspasaba los límites del bosque y, la montaña, quieta, callaba. La nieve brillaba con los primeros rayos del sol y el río, que andaba despertándose, fluía tranquilamente bosque abajo, Juan no sabía qué hacer para que la nieve lo invitara a subir. Escribió en la rama de un árbol caído una carta "Señora montaña, he intentado comunicarme con usted por otras vías, pero ha sido imposible. Quería decirle que desde niño me apasionó su cumbre nevada cuando llega ésta época del año, y que el bosque se está quedando pequeño en este lado de la ladera. No quisiera importunarle más, pero tenga a bien acogerme en su cumbre, no como un visitante, si no como un amigo" y se la dió a un zorrillo de cola blanca, al que no le hacía mucha gracia la idea de subir a la montaña, pero quien previamente había recibido un salvoconducto para caminar entre los olmos los días de luna llena, con la única condición de no morder sus raices y no mirar con deseo a sus criaturas escogidas (faunos, buhos, moscas...), y para un zorro de cola blanca el ver a la luna entre los olmos es un privilegio, así que allá fue, a llevarle una rama del fauno  a la montaña. Juan siguió buscando maneras de caer bien, danzó "ven, montaña, ven" aprendió el lenguaje del viento y silbó hacia arriba "señora montaña, qué bella está usted hoy", y se echó a descansar junto al río, esperando respuesta..."