Las cosas de Iván Federico

Átomo perdido en la llanura, que me nombró el poeta, nací sin querer y moriré sin poder evitarlo.

четверг, 11 ноября 2010 г.

¡Que en paz pervivas, Carlos Edmundo de Ory!

Escribir con una espada

Acariciar sin tener manos.
Encontrar pedazos de luna en los bolsillos.
Comprar una playa con gritos.
Ir al infierno a ver un amigo.
Enviar una mano a su amada.





Retales de "El fauno Juan Amapola"

“... en otro sueño Juan Amapola descubrió un jardín secreto,
en él las flores más bellas crecían entre otras flores ya muertas,
el agua corría por un manantial que parecía haber estado seco
durante muchos años, algunas criaturas del bosque moribundas
se arrastraban entre las crisálidas que darían lugar a unas nuevas.
Este jardín secreto era como el bosque. Exactamente igual que
el bosque en el que él vivía, pero a pequeña escala. Las palmeras
se reflejaban en el agua como un espejo, todo hablaba, pero a
diferencia del bosque que Juan habitaba, todo prefería estar
en continuo y perpetuo silencio. Las hojas de los árboles, era
otoño, caían en silencio. Las flores y las criaturas morían en
silencio, ni siquiera las que nacían, nacimientos en el bosque
a los que se les atribuye una fiesta espantosa, nacían en silencio.
Sabían que cualquier ruido desvelaría el secreto del jardín.
Así que Juan adoptó su postura más cómoda, sentado junto
al agua del manantial (que le recordaba a su río) y sacando
su flauta la puso en sus labios sin emitir ningún sonido.

De pronto fue la danza del silencio, las piedras volaban en
forma de waltz, las hojas del árbol bailaban con estas, los
espíritus de las criaturas moribundas se alzaban de colores
sobre sus cuerpos, que desaparecían sin dejar rastro, y todo,
el agua del manantial, el reflejo en el agua, las palmeras,
las flores, todo lo que habitaba el jardín secreto, comenzó
a danzar en torno a Juan Amapola y su canción silenciosa.
Juan comprendió entonces que estaba en un sueño que
existió de siempre en lo profundo de su alma de fauno,
y que esta danza silenciosa que tanta paz le propiciaba
era la misma que se bailaba en su alma desde que nació...”

Palabras para Mzejb. Puerto del poeta.

He llegado aquí.
No como quien no quiere la cosa.
Si no porque quería llegar desde que oí
hablar del puerto de Mzejb por vez primera.

Aquí se encuentra todo
lo que siempre he soñado.
Y no hace falta faro para guiar
el barco del poeta, ni aquí hacen falta amarras,
el barco se ata sólo al puerto agradecido.
Así es Mzejb.

Veintinueve giros de peonza
costaron decidirse. Ya ha parado
el giro radical, que arrasa el alma, la paz
es ahora el puerto donde despierto a diario.
Aquí no hay guerra.

Mzejb amanece temprano
porque del puerto de Mzejb
depende en cierto modo el movimiento
de translación y rotación de la tierra.
Yo amanezco con Mjeb, porque es de agradecer
esta amabilidad y este cariño con que me tratan
desde que llegué aquí. Amanezo y le digo “buenos días”.
Y responde “no, a ti, a ti, poeta, buenos días a ti, se bienvenido”.

Amanezco y me aseo,
me arreglo dentro y fuera,
escribo algún poema para el puerto de Mzejb,
soluciono mis cosas, voy buscando mi suerte. Nunca
jamás me vi tan grande y desbocado. También en Mzejb
un río desemboca. Se llama “el río que viene del bosque del fauno”.

Así es Ivan en Mzejb;
feliz como un cachorro
entre cachorros.

Ángel González

Eso era amor


Le comenté: 
-Me entusiasman tus ojos. 
Y ella dijo: 
-¿Te gustan solos o con rimel? 
-Grandes, respondí sin dudar. 
Y también sin dudar 
me los dejó en un plato y se fue a tientas. 



Más poemas de Ángel: http://amediavoz.com/gonzalez.htm

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Está en venta el jardín de los cerezos
L. M. Panero


Pero no el jardín secreto. No el jardín secreto del fauno.
No está en venta el corazón de Juan Amapola.
Ya tiene dueño, y fluye apacible.

PD: Con el resto de su cuerpo
pueden hacer lo que quieran.

среда, 10 ноября 2010 г.

Para quien me quiere, para quien no me quiere.

"...y aunque sientas que se mueve soy tan sólo lo que miras,
y si tengo que elegir elijo lo que crece y me da vida..."
Pedro Guerra


No me pondré de rodillas de nuevo
más que para beber toda tu sed.

No caeré en la oscuridad
en la que no se halle tu cuerpo desnudo.

No despertaré a las iguanas de Lorca
porque pienso soñarte en todas las posturas.

No vendrán súcubos a dejarme vacío,
porque te he encontrado, Lilith, mujer primera.
Asmodeo me perdone.

Mi fiera, no te negaré tres veces,
en contra,
seré piedra sobre la que edificar tu cuerpo.
Mito tangible,
torre más alta que no caerá.







вторник, 9 ноября 2010 г.