Las cosas de Iván Federico

Átomo perdido en la llanura, que me nombró el poeta, nací sin querer y moriré sin poder evitarlo.

четверг, 20 января 2011 г.

En esta página arrancada que precede.

Hubo un poema.
Un pájaro amarillo posó aquí sus alas.

El poema que falta en esta página arrancada que precede era para Helena de Troya,
lo había escrito Helena de Troya con las manos de su aveamor místico para sí misma.

Por eso falta aquí. En este cuaderno de ave ansiosa.

Ay, el pájaro amarillo,
sufridor a veces de un celo tan grande que derrota al imbatible,
quema lo ignífugo, traspasa lo prohibido y reinventa la misma idea de celo,
tornándolo no ya un lastre mental o un problema, sino una herramienta perfecta,
un arma.

Ay, con sus garras,
que lejos se ha llevado el poema.

пятница, 14 января 2011 г.

Desierto rojo.


Capítulos 15 y 16 o el sueño del faro

No sabía cuantos días llevaba caminando. Las latas que comía me sabían todas a lo mismo. Llegué a pensar que si comiese tierra sería más agradable que volver a abrir otra lata. Estoy extremadamente cansado. He caminado durante horas a través de la arena ardiente del desierto, tengo las botas y la ilusión destrozadas y estoy cansado, cansado. 

He llegado a un sitio que parece un antiguo pueblo. Me acurruco en la esquina de dos paredes desnudas. Abro una lata. Me duermo pensando en mi mujer e Ivan, cosa dulce, hecho de lunas rojas y de besos. Me duermo feliz...

Bien, el sueño fue así:
Un faro. Un acantilado. El cielo derramando fuego púrpura sobre el mar. Cien personas con velas mirando en dirección a mi. Al principio me espanto, pues no tengo conciencia aún de estar en un sueño, pero a medida que me acerco y veo sus caras sin rostro, la luz de sus velas sin luz, voy aceptando que nada es lo que debiera ser y estoy soñando. Se apartan los portadores de velas, como fantasmas silenciosos, hacia atrás, y me dejan camino libre para acceder al faro. Sin miedo, consciente de mis pies y su destino, y de la nube que es un sueño, tan frágil, de lo pompa de jabón que es un sueño, me encamino con ellos entre las rocas, y entro en el faro. Un sonido imposible atraviesa, como un pitido, nunca oído antes por mí, que de rudo me llega a marear, de repente para y comienza a sonar "la vie en rose".
Subo las escaleras de caracol buscando a Edith Piaf.

Cuando llego arriba el faro deja de girar,  se centra en mi, me alumbra... Y explota. Por suerte hay un candil. Lo enciendo y volteo la luz inmensa que protege a los barcos.Y allí está Edith, en una radio, es una imagen bella. Oigo las olas romper contra la vie en rose, el viento se cuela por la cristalera rota silbando " Il me dit des mots d'amour, des mots de tous les jours,". Y de nuevo el sonido insultante interrumpe la escena idílica. Me tiemblan los oídos de dolor. Y de pronto para. Una voz comienza a repetir unas coordenadas y las palabras "estamos a salvo".  

De repente despierto al borde del desierto. La boca seca, como si hubiera pasado la noche comiendo arena... me viene a la cabeza Edith Piaf y salgo a caminar, después de haber bebido un largo trago de agua.



Cuando he cruzado el pequeño pueblo al borde del desierto me viene un olor a sal insoportable. Recuerdo de mi infancia por las playas, corriendo mi niñez entre las caracolas, si, es ese olor, lo distingo, cerca está el mar. No puede ser. El mar. Me da temor. No se qué pasaría con el mar tras las explosiones que nos mandaron al purgatorio, espero que no sea un residuo de muerte como todo por aquí. Mientras pienso esto acelero el paso. Cómo cuando el sol está ya bajo las nubes rojas y todo está más oscuro, después de andar unas horas. Y al caer la fría noche por fin, ante mi, a escasos metros está la bestia de la muerte, la verdadera guadaña, la señora de negro, ante mí, púrpura, como en el sueño, aparece un mar contaminago, quién sabe si eternamente... Y detrás, como en el sueño, un faro.
Camino hacia el faro. 
Cuando estoy cerca descubro gratamente, de lo contrario habría muerto de terror, que está en pie, y que no hay gente con velas esperándome. Al llegar entro. No suena un pitido, ni Edith Piaf, pero suena una voz. La misma que en el sueño, repitiendo las coordenadas, y hay un mapa cerca, con la situación en la que estoy y algunos apuntes. Comienzo a soñar con la posibildad de que alguien más sobreviviera al holocausto. Cae la noche fría y gris, la madrugada, me echo a dormir,  con la sóla compañía de esa voz en bucle...

My howl.

III

Aaah vosotros, que disfrutáis viendo al principio cómo se cercena la cabeza del condenado
pero os repugna cuando la veis en el suelo a vuestro lado borboteando sangre, ni soportáis los ojos
que os miran, detrás de la máscara del verdugo. Que al principio de la función aplaudís porque es
correcto, educado. Pero cuando debéis aplaudir dejáis las manos sobre las rodillas apoyadas, y
os quejáis, os dormís, os aburrís. Si... Aaaah vosotros, los Vosotros, que tanto y tan bien vivís
lo que llamáis vida, y vais, lo dije antes, por las calles taciturnos o acongojados, o lo que es peor,
saltando de alegría. Oh vida enjuta la vuestra. Que no habéis lamido el brazo de un señor desco-
nocido en un lavabo. Vida pequeña apretada en el traje y el buenos días nubre gris sobre mi cabeza
siempre en la boca al amanecer. Venís, miráis, y decidís, por unos cómputos de ideales, dogmas,
envenenadas palabras, sentimiento de angustia por lo ajeno, lo peculiar, lo único. Vosotros, que creíais
poder perturbar el espacio y el tiempo, todos, del primero al último y no olvidando a nadie, todos sois sombras.

Me gusta ser yo mismo porque brillo y voy hiriendo con mi brillo. Apenas comencé a descubrir que mi oscuridad tenía un reverso decidí voltearme, y ahí que brillo, porque soy luz. Vosotros sois iguales.
Tristeza me provoca saber que no lo sabéis. Vuestro lado B está callado, simplemente eso. Qué desatino
venir a donde uno brilla a provocar oscuridad. Pero no. No puede ser. No pudo ser. Diría Mario
"corazón coraza" y si... Eso, eso.

Quiero provocar una centella en cada uno de vuestros corazones apagados e invitaros a la gran bacanal de la vida, quiero instalar en contra de vuestro tiempo y vuestro espacio, un nuevo espacio, un nuevo tiempo mutable, ah si.. la metamorfosis del tiempo a mariposa y vuelta a las flores. No, no. No se si estáis preparados.
Quiero esculpir en vuestras mentes la palabra amor,
Quiero vaciar todo lo sucio del pozo oscuro y profundo que sois y somos y puede que seamos, seremos toda la vida.
Quiero ver nacer a cada uno de vosotros.
Pero no, no.

Palabras como flores.



TORRENTE

SECUOYA/SEQUOIA
ALBA

AMAPOLAS