(for Christine Joy Lewis, with all my love)
I adore Luis, his christian joy.
I love his charming chaos with no solution.
His long hair beetween our kisses.
I ve propose Luis sometimes in marriage.
It must happen in Las Vegas. He in Elvis clothes, me in Marilyn´s.
His answer was, like ever, laughs.
I like his laugh. With fried chips it taste better.
Luis is a cat, over the black table
and you must to pray for him deeply
to feel his hand touching your left shoulder.
I adore Luis when he read Anonymous. His favorite writer.
When he look for the yellow bird. When he read "i ´ve see you again".
I adore when i put him against the pillow
and Mr Unamuno fall from the bed to ground. And i love his tactict
and applaud his strategy.
¿What can we do?.
I adore Luis kissing my mouth.
I adore me bitting his lips.
I adore our chocolate´s chaos,
clothes in the ground of his chaos,
my leg´s nerve trembling of my chaos.
Definitively i adore Luis and his christian Joy.
The way he move his body on my body.
I adore me adoring him.
I have a dream since i knew him, i´m a snake
crawling around lotus with my tongue.
While i breathe, i wait.
Las cosas de Iván Federico
Átomo perdido en la llanura, que me nombró el poeta, nací sin querer y moriré sin poder evitarlo.
четверг, 16 декабря 2010 г.
Welcome to Malevoskiland.
From now, until the apocalypse, i´ll try to make translations to English of some of my poems, thinkings and stories. I wait you forgive my mistakes. And i wait everybody help me with them. I don´t want to try to make you think i know how to write english without some fails. I´m just trying to make an exercise to improve my english. And to communicate some things to the rest of the world, not just in Spain.
Welcome to Malevoskiland.
Welcome to Malevoskiland.
вторник, 14 декабря 2010 г.
La señorita U. Los límites.
La señorita U se ha levantado esta mañana.
Los límites, frontiers, borders, se han levantado con ella.
La señorita U se ha deslizado entre el caos.
Los límites callados la observaban en su rutina.
La señorita U ha desayunado a las once.
Los límites llevan todo el día alimentándose.
La señorita U ha bebido palabras.
Los límites en silencio han definido su contorno.
La señorita U ha puesto el pie sobre los límites.
Los límites se han quejado de su pisar dulce.
La señorita U ha tendido una red en alta mar.
Los límites no permiten pescar si no es en baja.
La señorita U ha superado los límites.
Los límites no opinan porque no tienen vida.
Pero yo, Ivan Federico Sergei Malevoski Luca,
que gozo de dos pies abajo y una cabeza arriba,
y funciono como persona tangible y real
puedo decir de los límites que son unos hijos de puta.
Que muero en vida por ver a Miss U.
Los límites, frontiers, borders, se han levantado con ella.
La señorita U se ha deslizado entre el caos.
Los límites callados la observaban en su rutina.
La señorita U ha desayunado a las once.
Los límites llevan todo el día alimentándose.
La señorita U ha bebido palabras.
Los límites en silencio han definido su contorno.
La señorita U ha puesto el pie sobre los límites.
Los límites se han quejado de su pisar dulce.
La señorita U ha tendido una red en alta mar.
Los límites no permiten pescar si no es en baja.
La señorita U ha superado los límites.
Los límites no opinan porque no tienen vida.
Pero yo, Ivan Federico Sergei Malevoski Luca,
que gozo de dos pies abajo y una cabeza arriba,
y funciono como persona tangible y real
puedo decir de los límites que son unos hijos de puta.
Que muero en vida por ver a Miss U.
Pensar no es tener.
Pienso en ti.
En mí.
En mí en ti.
En ti conmigo en ti.
En tus ojos en ti
conmigo en ti y mis ojos contigo,
clavados, en ti,
en tu sexo,
como mi sexo...
Pensarte me pone duro el pensamiento.
Pensarte es masturbarme el cerebro.
Correrme sobre el sueño.
Ponerlo todo perdido
y blanco.
Pensar no es tener.
Tener es mejor que pensar.
Pensar es un castillo
que se puede derrumbar con un fuelle.
Tenerte es diferente y mejor que pensarte.
Tenerte es pensarte con la boca.
Con la lengua.
Con los dientes.
Con los dedos.
Con las uñas.
Tenerte es arrastrarme por los lotos.
Lamer palabras latinas.
Morder a la serpiente.
понедельник, 13 декабря 2010 г.
суббота, 11 декабря 2010 г.
Desierto rojo.
Capítulo 11
Hoy no tenía que ser un día especial. Me he despertado, como casi cada día, arremolinado en el vientre de mi amor. He caminado torpemente al baño. Me he aseado. Cuando he abierto los ojos ahí estaba ella, mirándome con ojos de gato, hemos hecho el amor, nos hemos abrazado bajo la lluvia caliente. Nos hemos vestido y hemos caminado juntos hasta el salón. Iván nos esperaba jugando a la consola, como tantas otras mañanas. Hoy no debía ser un día especial, pero al mirar los ojos de Iván, sobre su nariz sobre su sonrisa feliz de matar monstruos, he descubierto una pena inmensa de inmensa soledad. No he dicho nada al respecto, como hoy no debía ser un día especial he ignorado esta imagen y he mirado a mi mujer para besarla, mi error: abrir los ojos. He visto sobre su beso su naricita debajo de sus ojos cerrados, y he visto en sus labios una soledad inmensa, de inmensa pena.
Hoy no debía ser un día especial, pero lo es. Porque una inmensa sensación de soledad me ha atrapado para el resto del día. No he dicho nada a mi mujer. No he dicho a mi mujer lo que he visto cuando horrorizado he visto en el espejo, en mi propia boca, en mis propios ojos, toneladas de soledad acumulada. He cogido la cámara. El trípode. Y he decidido salir a fotografiar la soledad.
Primero Iván, que ya no está jugando a la consola porque está persiguiendo cucarachas. Le he dicho: mírame. Y he fotografiado sus ojos llenos de soledad. Luego mi mujer, que estaba en el salón leyendo a Julio, le he dicho: a ver, amor. Y he fotografiado sus labios repletos de soledad. He salido al desierto. Mi casa indestructible se alzaba sobre los restos del mundo, la he fotografiado con toda su soledad. He dado la vuelta a la cámara y me he fotografiado a mi con mi desierto. He echado a caminar y he fotografiado piedras, extensiones vacías, cucarachas, he escrito algún poema en mi Moleskine, sobre la soledad.
Sentado en una piedra he llorado y le he hablado al desierto:
Desierto rojo, la soledad es tu fruto.
Tras esto he vuelto a casa. Ya vencido este día.
Capítulo 12
Mi mujer llora. Iván llora. Yo estoy llorando. Los tres estamos aceptando mi pronta partida. Los tres estamos de acuerdo, aun poniendo en riesgo nuestro pequeño paraiso familiar, en que va siendo hora de un viaje, una búsqueda. Que ya va siendo hora de cumplir el sueño atroz que tuve. ¿Buscar más vida? ¿No me bastan mi mujer y mi hijo? ¿No me basta mi vasto mundo rojo? ¿Las cucarachas? No. No me bastan. Ayer sufrimos tanta soledad que sentí que íbamos a un paredón de fusilamiento. Tanta que pensé que era hora de arriesgarlo todo, de apostar a ganar. De encontrar a más gente. De explorar nuestro mundo. Así se lo conté a mi mujer, y así, llorando, ella me respondió que me entendía, que también había visto nuestros cuerpos arrasados a tiros en la pared de nuestra casa indestructible. Así se lo contamos a Iván, y así llorando, el apoyó la idea.
Ya lo dije hace mucho. Hace falta mucho más que una familia y un mundo destruido para ser feliz.
La conclusión: preparativos. Mochila enorme, botellas de agua, latas de conserva. Besos, brazos que se pierden mientras yo me alejo. La conclusión: el viaje. A ver a dónde llego. A ver si llego vivo.
Подписаться на:
Сообщения (Atom)

