Las cosas de Iván Federico

Átomo perdido en la llanura, que me nombró el poeta, nací sin querer y moriré sin poder evitarlo.

среда, 10 августа 2011 г.

Ni siquiera un poema, como una respuesta o algo...

En contra de lo que el mismo poeta diga en contra de sí mismo
no se acabó lo que sedaba.

Yo he visto a bien remunerados arquitectos
hacer grandes colmenas casi obscenas de altas
donde después se han podido meter
países enteros de ovejas sedadas.
Y he visto niños construir
con el barro de la lluvia hermosos castillos
donde sólo cabía el misterio imposible del propio constructor.

He buscado en todas las enciclopedias
el nombre del poeta perfecto que me diera el verso perfecto
donde una vez vencido y viejo poder morir sedado.
Y he buscado el teléfono de una poeta
"de minúscula medida y distancia extrapolada"
consciente de que era ella quien guardaba ese verso
en alguno de sus desiertos recién cocinados.

He escalado el everest, el fujiyama,
he subido buscando la bocanada de aire de vida eterna
al mulhacén y al veleta, nómbrame una montaña, un pico y allí estuve sedado.
Y he recorrido acaso mil kilómetros,
y he pasado acaso escasas horas a su lado,
y ha sido una explosión de aire puro que no hallé
ni subiendo el k2 o el cerro colorado que me dijera Alonso.

En contra de lo que diga Sedada,
no se acabó lo que se daba.

Alguien por quien harías muñequitos de roña.
Por quien merece la pena tener heridotes.

NO SE ACABÓ

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se asoman al espejo