Las cosas de Iván Federico

Átomo perdido en la llanura, que me nombró el poeta, nací sin querer y moriré sin poder evitarlo.

пятница, 24 декабря 2010 г.

Palabras como flores.

DOMESTICAR

My howl.

I

Si te ven, que tienes un buen nivel de sombras.
Que te deslizas por la vida como una serpiente entre la hierba,
abandonado sin más complicaciones al ser, uno, para la vida y el placer.
Que viajas de otro modo, (saben de qué hablo) del modo prohibido, visionario.
Que naces un día cualquiera para no ser cualquiera y un día cualquiera estarás preparado para la muerte o no.
Que finges que todo va bien cuando todo va bien y que todo va mal cuando todo va mal.
Que por ti ni pasa el tiempo o que te arrolla.
Si te ven que gimes como una gata o como un gato.
Que lloras cuando recuerdas al jilguero. Bello animal cuellirrojo.
Que dibujas sobre tu piel las cicatricas conforme a vas viviéndolas.
Que no paras porque las señal dice que pare ni sigues porque dice que pares o sigas.
Que no crees en las señales que no alumbran una verdad.
Si te ven que vives en mil casas, que debes algo de dinero, que a veces pareces tan ensoñado que asustas.
Si te ven bostezar cuando los demás hablan, o cuentan, oran o relatan, tergiversan su realidad para sentirse seguros de su irrealidad real.
Si te miran cuando toses en medio del discurso.
O te ven que caminas cabizbajo y llorando o cabizalto y riendo. Que no te influyen para nada los diferentes vientos que te peinan la calva.
O te miran y te creen como de otro país o de otro mundo.
Incítalos.
Si lo hacen incítalos a verte como quieran.
Y a verte o a mirarte o a juzgarte como quieran.
La flor crece sin el agua hasta que muere. Se necesita. Es necesaria el agua
.- si te ven que viven entrerríos...-
Incítalos a que dibujen tu calavera y cataloguen cada uno de tus huesos llenos de poesía seca casi hecha una costra. Y que enumeren y nomenclen las palabras.
Doce: minotauro. Trece: St Petersburgo. Veintidós: sin Cincuenta: con.
Dos: aventura Dosmilseisciestoscincuentaysiete: Dios.
Que te llamen por el nombre que decidan.
Que te instalen las banderas que les plazca.
Que te aprendan de otro modo a como eres.
Tu siempre llevarás la de la libertad,
y guiaras a tu pueblo,
ineluctablemente, gracias por la palabra, buenas noches,
hacia la completa luz de la razón UNICA, INDESTRUCTIBLE; IMPERECEDERA.

четверг, 23 декабря 2010 г.

Nosotros. El no tiempo.

No hay tiempo, no está en los relojes, los calendarios,
los cronómetros, las cronologías de nuestra historia.
No hay tiempo porque no existe el tiempo todavía.
Y como no hay tiempo hay que andar con prisas:
desnudarnos como quién está al borde de la muerte,
corriendo besarnos, amarrar nuestros sexos,
y que ríos se desborden y mares fluctúen
por nuestras culpas y gracias a nosotros.

Esta prisa, que nos ata bienatados,
no nos deja alimentarnos, respirar,
hablar con otros, sólo sernos,
desasirnos del todo lo ajeno
y deshacernos.

Diréis que si no existe el tiempo a qué la prisa.
Y es por eso la prisa, porque no existe el tiempo
pero quién sabe si mañana la mañana,
si mañana la tarde, o la noche, nos lo instala.
Quién sabe si pasado encasillamos el caos,
lo reorganizamos, decidimos: a tal hora la comida
o a tal nos desvalijamos las ropas,
a tal a tu familia o a la mía
o a cual para ir al cine
y luego a casa.

Quién sabe si nos crece en las muñecas
un palito para los minutos
un palito para los segundos
un palito para las horas,
una esfera y tempus fugit
debajo y ya la cárcel.

Prefiero irme con prisas.
Por eso cuando puedo te beso, te muerdo,
te hago el amor, violo las leyes de las verjas de tu cuerpo,
las salto, y entro en ti como una revolución,
te desarmo, te desalmo, e improviso
con una u otra parte de mi cuerpo
las maneras para pasar este tiempo sin tiempo
divirtiéndonos, riéndonos, queriéndonos y siéndonos
únicos dos que son uno sobre la sábana desordenada del mundo,
por eso cuando tu y yo somos a cualquier hora, no somos tu, ni yo, a ninguna.

вторник, 21 декабря 2010 г.

La pulga. John Donne.

The flea
John Donne (1572-1631)

Marke but this flea, and marke in this,
How little that which thou deny’st me is;
It suck’d me first, and now sucks thee,
And in this flea, our two bloods mingled bee;
Thou know’st that this cannot be said
A sinne, nor shame, nor losse of maidenhead,
Yet this enjoys before it wooe,
And pamper’d swells with one blood made of two,
And this, alas, is more than wee would doe.

Oh stay, three lives in one flea spare,
Where wee almost, yea more than maryed are.
This flea is you and I, and this
Our mariage bed, and mariage temple is;
Though parents grudge, and you, w’are met,
And cloystered in these living walls of Jet.
Though use make you apt to kill mee,
Let not to that, selfe murder added bee,
And sacrilege, three sinnes in killing three.

Cruell and sodaine, hast thou since
Purpled thy naile, in blood of innocence?
Wherein could this flea guilty bee,
Except in that drop which it suckt from thee?
Yet thou triumph’st, and saist that thou
Find’st not thy selfe, nor mee the weaker now;
’Tis true, then learne how false, feares bee;
Just so much honor, when thou yeeld’st to mee,
Will wast, as this flea’s death tooke life from thee.


La casa de John Donne



La pulga


Mira esta pulga, y mira cuán pequeño
es el favor que tú, cruel, me rehúsas;
me picó a mí primero; luego, a ti.
Y en esta pulga tu sangre y la mía
se han confundido; ¿puede declararse
que hay en tal hecho pecado, vergüenza,
o pérdida de la virginidad?
Pero este insecto disfruta,
sin matrimonio, y el muy consentido
con nuestras sangres se atiborra. En cambio
tal cosa no se nos es permitida a nosotros.

Detente, no la mates salva nuestras
tres vidas perdonando a este insectillo,
en quien nosotros casi nos casamos:
sirva esta pulga de lecho nupcial, sea templo
de nuestras bodas, por mucho que gruñan
tus padres y tú, ya ha sido consumado
adentro de este insecto nuestra unión.
Por más que matarme, mi amor, acostumbres,
no añadas suicidio a ese crimen,
ni sacrilegio, tres faltas en una.

Cruel, despiadada, ¿has manchado tus manos
con sangre inocente? ¿Qué culpa
puede esta pulga haber tenido, excepto
la gota que sustrajo de tus venas?
Pero sobreviviste al robo, y me señalas
que tú ni yo menos vivos estamos;
ello es verdad: ¿no te parece entonces
que falsos son tus miedos?, si te entregas
a mí tanto honor perderás como vida
con la picada de pulga perdiste.

Versión de Fernando Pérez


La cara de John Donne

Videablarte. Bajo el paraguas. Juegos húmedos. Mariposa.











Retales de "El fauno Juan Amapola"

"...el río se había callado. Juan se había callado. El bosque se había callado. La luna se había callado, las estrellas. Se habían callado las arañas, las telas no vibraban para no emitir ni el más microscópico sonido, los pasos de los animales sonaban sordos, el sol salía y se escondía sin hacer ruido, los peces remontaban mudos
el silencioso río en dirección a la afónica montaña, taciturnas las bacantes bailaban con tontos faunos en un casi susurrado mutismo, con qué sigilo callaban los olmos y las piedras. Qué afásicamente abrían los picos los pájaros. Esto pasó en el bosque los días del ruidoso vórtice, días que nadie sabía cuando iban a acabar, ni qué consecuencias iban a tener sobre el bosque, que tanto habló siempre y que ahora, vestido de mudez, ni respira..."

Desierto rojo. (poemas)


Nº5 La casa indestructible.

Para hacer una casa indestructible
no hace falta ladrillo indestructible
solo es necesario amor indestructible.

La alquimia de este amor con el énfasis
durante la construcción a la hora de hacerlo
contra la pared, en el suelo, sobre los muebles de la cocina,
en el baño, en el bunker, 
en la entrada,
en la pila de lavar,
crearon la casa en la que vivo con mi amor y mi hijo.

No era el único que amaba en el mundo, imagino.
Pero parece que sí era el único cuyo amor influiría en la supervivencia.
Supongo que por eso siempre sentí que nadie sabía amar,
sólo yo.

Y supongo que por eso mi casa es indestructible
y sobrevivió a la debacle
que acabó con toda la humanidad, menos con mi mujer,
conmigo, o con su vientre.


Nº6 Arco iris y arbustos.

Después de cuarenta días caminando encontré un cambio en el cielo.
Las nubes no eran rojas en esta parte del mundo. 
El azul se hacía con el infinito hasta entonces siempre rojo.
Algunos arbustos se mantenían vivos sobre la tierra roja.

Esto no fue lo que más me sorprendió,
no fue que haya vida más allá de la de mi familia
y nuestras cucarachas.
Fue el arco iris.
Estaba al fondo del telón azul. 

Lloré durante los escasos minutos que pude verlo.
Al perderlo de vista continué mi camino, ahora sonriente.

Tierra. (Despatafisicación de una rayuela) Capítulo XII


Tierra.
De donde parten todos los juegos.
Hemos deshilachado el mandala.
Me veo en el Alfa de un gran sueño.
Estoy preparado para la próxima aventura.
A todos lados, desde la tierra, se van desbloqueando,
nuevos, caminos imposible, nuevos juegos.
Rayuelas que me pueden llevar a la gloria,
rayuelas que me pueden llevar a la locura.

Pero nunca más de nuevo al tedio.
Prefiero una rayuela que me lleve a la muerte.
Y antes que esta prefiero una que me lleve al origen del mundo.
Y antes que estas dos prefiero jugar a otro juego. Dejar un poco de lado
las rayuelas. Dejarla para los barbudos, para leerlas en la linea 6 camino
de ninguna parte mientras me dirijo a todos lados.

Laberintos.
Minotauros.
Mandalas.
Hislas.


Mariposas que van de una a otra flor.
Pajarracos gordos que hablan poesía.
Pequeños pajarillos en cuyos picos despierta la nota perfecta
para ser cantada.
Desiertos americanos donde construir los nuevos nidos.
¡Ay, si tu pecho fuera una rayuela!.
Viajaría eterna y dementemente por ti.

Hay otros juegos.
Todos están preparados y me llaman.

Voy a jugar a que juego a todos los juegos
para encontrar el juego al que quiero jugar.

He llegado a la tierra.
He borrado todos los números.
Los mares, las zarinas rusas, las gemas, hasta siempre.
Adiós desazón, adiós normalidad, hasta nunca, dudas.
Me voy. No quiero atarme los zapatos porque si no tropiezo no me levanto.


Me voy. Te dejo ahí. Vacía, rayuela mía.
Que los niños te pinten, te jueguen sabiamente.
QUE LAS DAMAS lancen sus corazones de piedra sobre tus números.
QUE EL TIEMPO haga de ti lo que tu hiciste de mi y yo ahora he deshecho.

Quiero vivir.

La vida no es tirar la piedra once veces.
La vida es elegir entre todas las vidas.
No limitarse a un juego.
Adios, rayuela, adiós.

Me voy a hacer un zapato de sandía para caminar dulcemente sobre la tierra.
Mis manos de coco van a tocar las bocas deseosas de este fruto.
Mi sexo va a estar dentro de tu cuerpo, como un árbol, dice el oráculo.
Aunque el oráculo hablara de otras cosas como el amor, la sabiduría...
Todo se ha mezclado. El fin de la rayuela. El viaje de Juan Amapola.
Fandangos de Huelva. Ríos confundidos. Moving home for CHRISTmas,
los lotos, the taming, serpientes, dioses cristianos y egipcios se miran a los ojos,
se muerden los dedos de placer. El placer, la vuelta de LA PIEDRA a ser PIEDRA.
Tu, yo, todo. Todo se ha mezclado. Ya no se de lo que hablo cuando hablo.
Ya no se ni lo que digo y cuanto digo, ni cuando lo digo por qué lo digo.

Sólo se que estoy dispuesto.
Entregado. Perfectamente
preparado. Demencialmente
ilusionado. Práctimamente
a punto de emprender el viaje
cuyo día de salida desconozco,
cuyo día de llegada habrá llegado
en forma de dama negra.

Me estoy volviendo loco.
Es lo que tiene abandonar un rito.
Se abren todas las puertas para los nuevos.

Mi rito ahora se llama Malevoski.
Va a confirmar el mundo como patria.
No va a parar por nadie ni por nada.
Va a deshacer la sombra con su luz.
Va a ensombrecer las luces con su sombra.

Dibujé una rayuela a modo explicativo.
No la veréis jamás.
Sólo deciros que de ella
salen cien mil rayuelas por segundo.

Que ya estoy preparado.

Adiós. Ya no estoy libre de pecado
porque he tirado la primera piedra.
Mi chica de California duerme con Unamuno y Herman Hesse y conmigo. 
Se ríe y ama como si el mundo se fuera a acabar. 
Y tiene a Bast dominando su espacio, porque tocó su hombro.

Aparte, nuestros ojos mutan su color cuando estamos juntos.
Los suyos son un círculo gris que encierra uno verde que encierra un marrón casi miel.
Los míos uno gris que encierra un marrón en el que ella se dibuja.

Hemos aprendido a crear universos en nuestros cuellos.

Y mañana nos vamos a tatuar cada uno su pájaro. 
El suyo canta, por fin, despues de siglos.
El mío no para de emitir un ruido al que podemos llamar poesía púrpura.
Aunque el suyo es negro y el mío es verde. No importa.


El secreto está en otro lado.