Las cosas de Iván Federico

Átomo perdido en la llanura, que me nombró el poeta, nací sin querer y moriré sin poder evitarlo.

четверг, 25 ноября 2010 г.

Voy a describiros un país con forma de hombre.

Se entra al país por donde se quiere
pero no se sabe por dónde se va a salir,
incluso es muy probable que una vez superada la barba,
las grandes manos, el sexo,
los grandes pies, los ojos de lobo,
una vez traspasados los poros de la piel,
la maquinaria interna,
la mata negra de pelo,
ese pecho que oculta
o ese enorme motor que se oculta en ese pecho,
una vez traspasados los lagrimales,
la oreja, la boca que te habla en fracés,
es muy probable que uno no quiera salir jamás de ese país maravilloso.

En este país vive el pont neuf como los arrabales de malevos,
viven los esperanzas
y los cronopios,
los fama.
Siempre suena Satchmo, y "bird" sobrevuela la plaza mayor
instalada para uso y disfrute de los ciudadanos en pleno plexo solar.
Al entrar al país uno recibe instrucciones de todo tipo,
para llorar,
para dar cuerda a un reloj
e incluso para subir una escalera.
Y hay juegos dibujados por todas partes
y hay piedritas por todas partes para jugar al juego.
De hecho en este país, tan inmenso si uno lo quiere
y que no existe si uno no lo conoce, todo es un juego.
Digamos que realidad, realismo, y crudeza son una tortilla,
un sueño, una fantasía. Y son una tortilla hecha vuelta y vuelta.
Como un sueño, hecho vuelta y vuelta, y una fantasía igual.

Todos los que empezamos a vivir ya hace o hace tan poco en este país
queremos sacar en procesión a empujones con cristos y marías santísimas
al más venerado hombre, al Gran Hermano que Orwell hubiera besado los pies,
al grande, perseguidor empedernido que no sabe lo que persigue hasta la saciedad.
Queremos sacarlo a hombros. Pero... ¿Cómo sacar a hombros a un país entero?

Tendríamos que contratar a todos los titanes de la mitología griega y a los gigantes del quijote.
¿Quién si no podría llevar encima a niñas lloronas que se arraigaron hace ya o hace tan poco a este amor
patrio? Y encima llevar a niños llorones que lloran por niñas lloronas que aman más la barba y el texto que al llorón que las llora. Y encima (de estos, no aparte) llevar a sabiondos con gafas y desgafados y a gafes con suerte y a suertudos con una mala racha. A idólatras. A sabios, a ignorantes, a todo el mundo partícipe de esta patria barbuda. Y encima de estos (no aparte), nosecuantasmiles de ediciones, traducciones, instrucciones, traiciones y perdones, y otras cosas acabadas en ones como legiones, o incluso cojones, dos, y bien puestos, de libros y libros y libros que se apilan a la entrada de cada poro de el país.
Y aun así ni siquiera. Porque este país quiere pasar desapercibido. Y ay... Ya no puede.

Ya ha entrado en el juego visceral e inhumano de la guerra con otros paises.
Ya ha entrado en la historia como el País al que amarás u odiarás sobre todas las cosas.
O bajo todas las cosas.
O al lado de estas.
Y ya le han editado textos que él mismo hubiera usado de mantel para las miguitas.
De no cojea más esta silla.
De higiénico o para el moco.
Y ya lo ha traicionado la historia universal de arte.

Puestos a joder propongo este país como regimen totalitario mundial.
Religión eterna.
Santo suelo.
Nueva Galia y Roma Nueva, Nueva hispania y...

Julio Cortázar, los que van a morir en ti te saludan.

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se asoman al espejo