Las cosas de Iván Federico

Átomo perdido en la llanura, que me nombró el poeta, nací sin querer y moriré sin poder evitarlo.

четверг, 23 декабря 2010 г.

Nosotros. El no tiempo.

No hay tiempo, no está en los relojes, los calendarios,
los cronómetros, las cronologías de nuestra historia.
No hay tiempo porque no existe el tiempo todavía.
Y como no hay tiempo hay que andar con prisas:
desnudarnos como quién está al borde de la muerte,
corriendo besarnos, amarrar nuestros sexos,
y que ríos se desborden y mares fluctúen
por nuestras culpas y gracias a nosotros.

Esta prisa, que nos ata bienatados,
no nos deja alimentarnos, respirar,
hablar con otros, sólo sernos,
desasirnos del todo lo ajeno
y deshacernos.

Diréis que si no existe el tiempo a qué la prisa.
Y es por eso la prisa, porque no existe el tiempo
pero quién sabe si mañana la mañana,
si mañana la tarde, o la noche, nos lo instala.
Quién sabe si pasado encasillamos el caos,
lo reorganizamos, decidimos: a tal hora la comida
o a tal nos desvalijamos las ropas,
a tal a tu familia o a la mía
o a cual para ir al cine
y luego a casa.

Quién sabe si nos crece en las muñecas
un palito para los minutos
un palito para los segundos
un palito para las horas,
una esfera y tempus fugit
debajo y ya la cárcel.

Prefiero irme con prisas.
Por eso cuando puedo te beso, te muerdo,
te hago el amor, violo las leyes de las verjas de tu cuerpo,
las salto, y entro en ti como una revolución,
te desarmo, te desalmo, e improviso
con una u otra parte de mi cuerpo
las maneras para pasar este tiempo sin tiempo
divirtiéndonos, riéndonos, queriéndonos y siéndonos
únicos dos que son uno sobre la sábana desordenada del mundo,
por eso cuando tu y yo somos a cualquier hora, no somos tu, ni yo, a ninguna.

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